Mi país

No hubo transición entre nosotros: la dictadura del amor llegó como uno torrente y se enrocó en mi corazón azulado por la asfixia de sentirte, latiendo sin pausa por tus huesos. Eres mi verdadero reino, mi patria, y mi bandera (que diseñé yo mismos con el escudo de lo nuestro), y mis ganas de tenerte ondeando en los balcones de cada ayuntamiento, de cada provincia, de cada municipio, definitivamente, la patria que me habita.

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